Miscelaneas del Río de la Plata

La sopa no es un juego. Las letras se hacen jugo


jueves, 30 de enero de 2014

No te pares, no te mates

Un par de noches atrás, cuando todavía no tenía velador, aprontándome para dormir fui testigo de una escena que me impactó: una mariposa de ciudad, esa con cara de polilla, voló en picada hacia la pequeña vela sobre el escritorio. Supuse haber visto mal, esperé durante unos momentos a que se elevara del escritorio pero no sucedió. Todavía un tanto incrédula, me asomé y vi el cuerpo sin vida de la mariposa en la cera derretida. Curiosa manera de morir. Se me presentó como la escena dramática de una película de dibujos animados. Luego pensé que podría ser una buena metáfora literaria y durante días la mastiqué. Se arrojó cual mariposa a la lumbre de la vela. O también como advertencia: no vayas a terminar como mariposa... Ninguna me gusto, pero tenía la certeza de que la iba a encontrar y me dispuse a esperar paciente que en el momento menos pensado la metáfora llegara a mí.
Pero el que llegó fue Cortázar con su libro de prosemas y mapeos y prácticamente tiró por tierra mi esperanza literaria con el último verso de su Ley del poema:

"Como tu boca a la manzana,

como mis manos a tu senos

irá la mariposa al fuego

para danzar su última danza"

¿Será que está todo escrito?