En la estación Uruguay se empieza a escuchar música y la voz del vendedor de compilados mp3.
- Más de 200 temas, bachatas, reggaetón, carnaval do brasil, rock nacional. 10 pesos cada uno.
Vuelve a mí el recuerdo de un DF con metros musicales. Allí los vendedores llevan una mochila con parlante incorporado en lo que sería el bolsillo exterior. Divinas. Quise una para mí, obvio, pero no conseguí. Llegando a Pellegrini, Carlos se sienta a mi lado.
- nadie me mira, me siento un rato
- venga, descanse un poco.
- paran los subtes, sabías?
- algo escuché, el viernes a la noche, no?
- no, DESDE el viernes a la noche, desde las 21 y por cinco días!!
- no! qué bajón!
- a mí me mata. cinco días sin trabajar, me mata.
- y sí, me imagino
- viste cuando tenés los días contados? todo calculado? ahora no sé... agarraré de nuevo el remís
- y no podés ir al tren?
- nooooo. no te voy a mentir, tengo algo de guita, pero también muchas deudas. anoche cuando mi mujer me contó del paro me agarró un ataque. recién nos mudamos. la cuota de la casa: cuatro lucas por mes. me quedan tres del auto, tres mil quinientos pesos por mes. te cuento todo esto porque tenés cara de buena persona
- je, gracias! cuántos gastos fijos!! qué cuesta arriba!
- sí y tengo dos bebas. las dos con pañales y Juli toma dos paquetes de sancor bebé por día.
- uy pañales y sancor bebé... yo adquirí capacidad de ahorro cuando mi nene dejó ambos. sé de lo que hablás.
- y encima la casa no tiene garage, viste? tiene entrada para autos. mi vieja vive en frente y me dijo que lo deje en su casa, que a ella no le molesta, pero mirá cómo son las cosas, ayer me calenté y compré todos los materiales para hacer el portón. me gasté un montón de plata. de haber sabido que no iba a trabajar no lo hacía...
Llegamos a florida.
- yo me bajo en esta, espero tengas suerte!
Carlos también baja.
ya sobre el andén, agarra uno de sus discos y me lo da
- soy Carlos, tomá es un regalo
- uy, no! no hace falta!
- sí sí, por favor, aceptalo.
La verdad que me parecía un despropósito aceptar el disco, sentí que me tomaba la Sancor bebé de Juli. Pero por algún extraño motivo a Carlos le hacía ilusión.
- bueno, Carlos, muchas gracias!!
- ya que escuchás a la gente y sus pálidas, escuchá música. la música te alegra la vida.
- gran verdad, muchas gracias
Nos despedimos con un beso y un mucha suerte. Caminé hacia la escalera pensando en la cantidad de discos que tiene que vender Carlos para pagar sus deudas, él subió al subte, dirección Los Incas.