Diluvia. Corro por la calle. Maldigo.
Pienso en tus ojos y sonrío empapada.
El agua corre a lo largo de mi cuerpo
me recuerda la última ducha,
eficiente y tierna. Intensa
como cada actividad que nos convoca.
Tu boca dulce, suavemente atrevida.
Ataja, sí, pero más se arroja
y ametralla besos que me llenan de vida.
Vida distinta, vestida de suspiros,
terrenal y divina
Así me hace sentir tu mirada,
deseosa y atenta,
dedicada a recorrerme como el agua
que todavía cae copiosa y me recuerda
la última mañana, tan llena y liviana a la vez,
como cada vez
y me envuelve entera, iluminada