Carlos se quedó sin trabajo. Camina de la
mano de Laurita, a quien todavía no puede explicarle por qué ya no va a
haber horario para el cambio de pañales. Ahora solo se cambiarán cuando
no dé para más.
Florencia habla por teléfono. Tiene el estómago
alborotado por las mariposas. Habla con Marcela y le cuenta su noche de
sábado, mientras fuma un cigarrillo en el descanso. Se tropieza, se cae
casi encima de Laurita y aunque logra esquivarla, le quema un bracito
con el cigarro.
Carlos se desespera. Ve la escena como
en cámara lenta, sin poder moverse. Quiere tirar del brazo de Laurita y
no puede, está inmóvil.
Florencia reacciona rápidamente, se
pone de pie y pide disculpas avergonzada. Laurita grita y llora. Carlos
sigue inmóvil, las cuentas, los pañales, el telegrama. Y estalla. Agarra
a Florencia del cuello, la levanta y la pone contra la pared. Le grita
¡hija de puta, mirá por dónde caminás!
Florencia responde con un hilo de sangre que brota de su boca. Un fierro saliente en la pared la mató al instante.
La noticia rápidamente circula por los muros amarillos.
El presidente sonrió y mandó a aumentar los impuestos sobre el tabaco.