Una noche de fiesta con conversaciones vacías y alguna que otra anécdota divertida. Una mañana de delirios febriles y mimos familiares.
Viernes noche. Día del amigo.
En casa hay un desorden similar al de mi cabeza: dramático y desesperante.
Las chicas quieren fiesta. Yo estoy saliendo de una crisis de ansiedad que me mantuvo las últimas cuatro horas en la montaña rusa.
Fue la rusa justamente la que motivó al equipo. Cuando me llamó yo buscaba en internet el diario de Bridget Jones, me sentía muy ella (obviamente sin sus tetas).
- Poné Malamarismo que es un discazo, date una ducha calentita bailando y cantando. La mala es la mejor para estas ocasiones. A ella le pasa lo mismo que a vos y mirala, es un minón, hipertalentosa y también la sufre... Le pasa a la mala, nos pasa a todas! Haceme caso, vestite para la guerra y con el cuchillo entre los dientes nos comemos la noche.
Sigo tentada con el chocolate amargo y All by myself, pero vale el intento. Me baño y mientras grito sobre la mala "volveré a nacer" me decido a salir. Me pongo mi vestido nuevo tipo futurista. Ya lo estrené pero en una casa, hasta ahora no vio luces de colores ni recibió miradas desconocidas. Mientras me visto frente al espejo, me acuerdo de cómo él me miraba con el cierre a medio abrir, me mata esa mirada... Juego un rato, subo y bajo el cierre. Me da risa y tristeza. "Quema, quémate esa yema, toca, toca" me agarro la cabeza… de no creer, de no creer.
Enough. Un poco de maquillaje, dos invisibles y ahora me siento más cerca de Carrie Bradshaw (igualmente sin sus tetas), entonces sí: fiesta funk, allí voy. The show must go on
Llegué sola y fui en busca de los amigos. Por alguna razón produce sorpresa que no me fragmente llegar sola a una fiesta. Al gesto sorprendido le sigue uno mezcla de admiración y aprobación acompañado de un "qué bien!". No sé por qué nadie quiere llegar solo. Para mí es muy natural y es algo que hago desde bien pequeña. Ahora me acuerdo de una en Uruguay, tendría unos 18 años. Hacía años que veraneaba en el mismo lugar y tenía un grupo de amigos. Ese verano, estaban todos estudiando en Montevideo y yo con mis abuelos en Parque del Plata. Mi hermano había estado unos días pero ya se había vuelto a Buenos Aires. En algún momento, conocí a un amigo suyo que trabajaba en Zona Franca, un pub en Atlántida. Así que esa noche, solita, me fui para allá. Me senté un rato en la barra a hablar con Emilio, pero él salía recién a las 4 y había mucha gente, ergo mucho trabajo. A eso de las dos, aburrida, me fui a la puerta de Six. Había un grupito de chicas sentadas en un costado. Me acerqué porque las escuché hablar en cordobés. Les pregunté cómo habían llegado hasta Atlántida y pegamos onda en seguida. Me preguntaron si esperaba a alguien y les conté que mi amigo estaba trabajando. Me invitaron a quedarme con ellas y me hice seis amigas de verano. Cuando Emi salió del trabajo fue a Six y terminó yéndose con una de las cordobesas. Y ahora me viene a la cabeza un otro Emi, más actual, quien una vez me dijo que yo era una persona amalgamante y tal vez tenga razón.
Volviendo al presente, llegué a Niceto, entré por el lado "B" donde la fiesta funk. Busqué a las chicas y no las encontré. Pasé entonces al lado "A" donde había otra fiesta. Allí encontré amigos. La música no era tan buena como en la funk pero como siempre, lo que importa es la actitud y yo estaba decidida a romper la noche. Luego del primer Campari ya estaba en trance con la música y empezaba a sentir el inmenso placer y libertad del bailar.
Mientras sonaba Hit the road Jack (primer temazo de la noche), una chica comienza a bailar a mi alrededor
- Sos amiga de Flor?
(pienso en mi amiga Flor que no está aquí y no creo que esté hablando de ella)
- Eeeehhh... no
- Sos del pelle?
- No
- Sos de Buenos Aires?
- Sí
-Ay yo también! Cuándo terminaste?
- Ah no! Pará! entendí de Buenos Aires y sí soy de acá, pero no, no estudié en el Buenos Aires
Me pareció bizarro que me preguntase por la escuela, pero evidentemente era un mundo con el cual ella seguía muy conectada
- Cuál es tu nombre?
- Lila
Extiende su mano abierta y con una gran sonrisa me dice Esa! Qué buen nombre!
- Gracias, no es mértio mío.
- Me encanta tu vestido!
- Gracias, a mí también me gusta mucho
- Este es un baile sin compromiso
- Ahá... (??)
- Te digo porque mirá lo que me pasó el otro día. Estaba en un boliche y encuentro una chica de la facu, entonces me pongo a bailar con ella y la mina me da un beso. La miré sorprendida y le dije, cualquiera! y ella me dijo que como me puse a bailar con ella pensó que era torta. Por eso te aclaro que es sin compromiso.
- Ah, claro, vale la aclaración... (!!!) Cuántos años tenés?
- 23 y vos?
- 32
- Ay es lo mismo pero al revés!
- Total! Querés que cambiemos? No, no? me imaginé.
Ya me había aburrido un poco la niña parlanchina. Empecé a mirar a mi amigo con mucha fuerza, buscando un rescate, pero creo que él disfrutaba de ver a esta niña bailoteándome alrededor.
- Sos de acuario?
(¿en serio vamos a tener esta conversación?)
- No
- De qué signo sos?
(sí, es en serio)
- De sagitario
- No lo puedo creer!
(ahí viene... gachi, pachi, ella...)
- Yo soy de acuario y sos la segunda persona de la noche que es de sagitario con la que me llevo re bien!
- Wow! y seguro que los dos boludos del fondo también!! Respondí mientras me alejaba
Por fin llegaron las chicas. Estuvimos bailando un rato, compramos un champagne, brindamos y nos divertíamos, pero la música empeoraba. A la segunda cumbia, con la rusa decidimos irnos al ala "B" donde estaba la funk.
La rusa todavía estaba un poco out, pero yo que hacía rato estaba en mode fiesta no paraba de bailar.
- Te vestiste de trínity!
- Te parece? tráiganme a Neo, entonces!
- Yo puedo ser Neo!
- mmmm, te parecés más al señor smith
No le gustó mi comentario y se fue. Qué bien, fue muy fácil.
Un cuarentón empieza a jugarnos con su bufanda. Le hace un comentario a la rusa y ella responde implacable. Entonces la abraza con la bufanda y me dice, es rápida tu amiga. Yo le veo el gesto fóbico a la rusa y le respondo al cuarentón parece que vos también.
- Ah... vos también querés! (mientras me abraza con el otro lado de la bufanda)
(qué boluda se la dejé picando...)
- Cómo te llamás?
- Lila
- No!
(fuck! me conoce? De dónde?! Fuck!)
- Bueno, no... soy Marcela
- No, no te puedo creer! Qué hermoso nombre!!!
- Gracias, no es mérito mío (nota mental: pensar otra respuesta, es aburrido decir siempre lo mismo)
- A mi hija le puse Nina. Creía que era el nombre más lindo. Ahora que sé el tuyo tengo mis dudas. Sos la única, no?
(pensé en contarle la historia con la china del súper, el diálogo bizarro Lila - Nina, pero era un plan chino hilvanar esa historia)
- Claro que no! puedo ser única por otras cosas, no por el nombre
- Hay otras como vos?
- Como yo no, con el mismo nombre, sí.
Le preguntó el nombre a la rusa mientras seguía abrazado a las dos
- Este ménage à troi no tiene nombres comunes, yo me llamo Fausto
- Wow! cuánta presión ese nombre, no?
- Y sos profesora de yoga?
- What??
- Si sos profesora de yoga
- No
- Con ese nombre, ese vestido y esa cara tendrías que ser profesora de yoga
- Y con la elongación que tengo podría ser Stephen Hawking, pero no tampoco.
- Qué buen vestido que tenés, es hermoso
- Gracias
- No te gustaría tener rastas para bailar esta canción?
- Sí, estaría bueno. En algún momento lo pensé seriamente, pero me da... (y me rasco la cabeza con ambas manos)
- Claro, pero por un rato no está mal. En qué trabajás?
- Soy abogada
- Te imaginás entrando al estudio con tus rastas rubias?!
- Me imagino entrando, sí, y saliendo en seguida, je.
- A mí me gustaría tener el pelo largo en este momento
- Están muy lindos tus rulos así, más largo se te estiran, no?
- Sí, pero por un rato, como las rastas.
El cuarentón me empezaba a aburrir, pero me gustaba su onda. Remera cool, campera de cuero, los rulos desordenados, olía a alcohol y bailaba bien. Y tenía unos borcegos verdes con cordones rojos que me encantaron. Correspondía la devolución de gentileza
- Qué buenos tu zapatos!
- Y qué bueno tu vestido. Si yo fuera vos, me pondría ese vestido, en serio. Muy buena elección.
(de momento lo quise y lo abracé)
- Sos un buen piropeador.
Hicimos un chin-chin, él con wisky, yo con champagne.
- Una abogada rubia, que podría ser profesora de yoga, tomando champagne
(cuando no hay nada interesante para decir, es mejor callar...)
- Rusa, fumamos?
- Sí, arriba hay un lugar para fumar, vamos para allá que esto es un embole.
Nos volvimos entonces al lado "A" y allí nos quedamos el resto de la noche. El vestido fue furor, recibió elogios tanto de ellas como de ellos. Es unánime: gran elección. La música era típica de fiesta del reencuentro. No sé reencuentro de qué, pero reencuentro al fin. Sesentas, setentas, ochentas, noventas... Rock, disco, pop, electrónica. El dj era bastante malo, pero había mucha fiesta en el público así que la noche estuvo muy buena.
Cuando por fin me senté, los chicos me preguntaron si ya estaba lista para irnos. Todo mi cuerpo gritaba que sí. Hacía un rato que había empezado a sentir presión en el pecho y en ese momento sentía el dolor de la fiebre, ese dolor que irradia desde el centro de los huesos.
Cuando llegué a casa, me desvestí y me metí en la cama. Me dolía todo y mucho. Tenía frío y sudaba. Gateando desnuda (y sintiéndome mucho más patética que Bridget) fui al baño en busca de alguna droga antitérmica. No encontré nada que sirvieraa. De la misma forma, volví al cuarto y busqué en la mesa de luz. Tampoco encontré drogas pero sí el termómetro: 38,6º. Fuck!
Vueltas para un lado y para el otro, sin lograr dormir. Muerta de frío y prendida fuego. Pensé en llenar la bañera y me acordé de Jazmín De Gracia, así que lo descarté. Sí, la fiebre aumenta el dramatismo.
Tenía la necesidad de ponerme a escribir, las ideas querían ser palabras y me estallaban en la cabeza, pero no había manera.
A las siete de la mañana, presa de la desesperación llamé a mi hermano. Mi amor, se levantó, me vino a buscar y me llevó a lo de mis padres. Me llenó la bañera, me dio la droga pertinente y llamó a otro médico.
- Lo que me faltaba, la gripe cochina
- No seas ridícula, sólo tenés fiebre.
- No, seguro que me agarré la cochina, yo nunca tengo fiebre
- Metete en la bañera y cuando el agua caliente te tape el cuerpo, cerrala y abrí un chorrito de agua fría. Que el agua se vaya enfriando de a poco, cuando esté poco menos de tibia salí. Ya no vas a tener fiebre y vas a dejar de decir pavadas. Ya llamé al médico. No estés más de 30 minutos así estás lista cuando llegue. Me voy a casa que los chiquitos ya están en pie y tenemos mil cosas que hacer. Mamá se está levantando. No te encierres con llave.
Y tuvo razón. Al salir, me sentía un poco mejor. Mi papá me trajo un té con tostadas, mamá me llenó de mimos y pude dormir, tranquila.
Se fue el viernes y me dejó baqueteada pero contenta. Pude divertirme con amigos, sentirme bien otra vez.
Luego de un sábado de mimos paternos volví al hogar. Qué bajón, seguía todo igual. Pero mi cabeza no, así que ordené un poco. Sólo un poco, hasta ponerlo a tono.