Instantánea del sueño de un pez queriendo acercarse al sol.
El metal evoca las heridas de un juego de desaciertos.
Uno mira desde arriba. Está cerca pero mira y no ve.
El rojo estrellado abraza a una pareja anclada. El tren, al dejar de ser carreta, sigue el camino que indica la flecha. Los azules son los blancos. Nubes oceánicas.
El caracol amplifica el sonido de la flauta y lo aleja de una botella silenciada al perder su mensaje. La música es libre, no es feliz si está guardada.
Una máscara intenta disimular sin suerte su sentir. La balanza miente equilibrio.
El pez sueña que vuela. Sólo sueña. No podría alejarse nunca del río de olas saladas que muere en el mar.
El barco quiere llegar al puerto pero teme al arribar, quedarse sin sueños. Tiene la visión de un corazón viajero.
El reloj marca con angustia el paso del tiempo que no cura. Las heridas siguen allí.
